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Ambos modelos de gobierno, el nacional Kirchnerista y el provincial dasnevista, cada uno en su esfera de actuación, concibieron al poder como un extraordinario negocio de corrupción.

Robar, robar y robar, hasta los saquitos de azúcar que sobraban en las mesas después de las reuniones políticas.

Este nivel de conductas excede la inmoralidad porque el inmoral no ignora que su comportamiento es contrario a la ley y a los principios éticos de la convivencia humana. Por eso el inmoral se ofende cuando lo acusan de ser tal, pues no tolera quedar expuesto a sabiendas de que obró mal.

Los protagonistas de nuestra historia son amorales porque para ellos no existen normas, ni reglas de convivencia. Actúan libres de toda restricción. Están movidos por el solo y perverso interés de apropiarse de lo ajeno, sin culpas ni remordimientos.

Pero lo más grave de todo es que le robaron a la gente, incluso a la misma gente que los eligió para gobernar. Les robaron a los pobres, a los que menos tienen. Y nos dejaron sin nada. Sin trabajo, sin salud, sin educación, sin desarrollo. Sin futuro. Nos dejaron como vinimos al mundo.

Ahora bien, ¿qué hacemos con esta gente? Ellos conviven con todos nosotros. Los menos están siendo investigados pero son ratones de basureros, los que comieron las sobras. Los de guante blanco están panchos por su casa.

Hay que ir por todos, los de abajo y los de arriba, los de la política y los que se prendieron de los políticos. Hay que ir por los cómplices y también por los encubridores. Y hay que ir por los que omitieron en su momento actuar como debían hacerlo, por los jueces y fiscales complacientes, algunos por conveniencia y otros por cobardía.

Pero para esto la sociedad debe poner la cara y no quedarse como una mera espectadora. Y los medios de prensa deben reivindicarse, sobre todo aquellos que callaron, y ponerse a disposición del interés colectivo.

Desde la Legislatura espero contar con el acompañamiento de los diputados en el proceso de investigación. No veo razones para que algún legislador se oponga a tamaño acto de sanación republicana.


Fuente: El Comodorense.

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