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“Esta es una escuela muy chica, que ya tiene 95 años y son un total de 9 alumnos, es un paraje de una zona cercana a Cushamen, a unos 30 kilómetros” indicó Wester y agregó que en la actualidad “hace un mes que estamos con el generador de electricidad roto y hace un año sufrimos el corte de línea de teléfono, estamos sin comunicación. Sólo podemos comunicarnos por WhatsApp”.

El directivo también contó que “el parque eólico que tuvo la escuela fue abandonado totalmente por un pequeño dispositivo que se quemó, y quedó todo tirado; además se robaron los cables de los generadores. Lamentablemente las escuelas de la ruralidad están muy mal atendidas”.

Hasta hace algunos años la escuela se abastecía de la electricidad que generaban por un lado un motor diesel y por otra parte un parque eólico. “Estaba esa alternativa, tenía los dos sistemas, pero en 2015 cuando yo llegué ya no funcionaba” sostuvo el maestro, quien aseguró que durante los últimos años no “se ha mantenido como es debido; la verdad que los muchachos de Servicios Públicos hacen lo que pueden con lo que tienen”.

No es la primera vez que el edificio educativo se queda sin energía eléctrica. “El año pasado los empleados de Servicios Públicos habían sacado un generador de Gan Gan y cuando pasaron por acá justo se había roto el motor, así que con lo que recuperaron del otro motor arreglaron el de la escuela; la voluntad la tienen pero los medios no”, afirmó el docente Eduardo Wester.

Pese a la falta de electricidad se está trabajando en el establecimiento escolar, “ya que es el ámbito de trabajo nuestro, tenemos nuestro lugar, nuestras cosas y si bien hemos probado de dar clases en otras escuelas, es utilizar un espacio prestado y no se genera la misma situación con los alumnos”.

Estructuras en riesgo

“Soy una de las personas que trabajo para el proyecto 2015 de Das Neves en el tema de la educación en la ruralidad, y soy uno de los que admite, con perdón de la expresión, `Qué boludos (sic) los que apostamos´. Hasta acá tuvimos tres ministros de Educación y las escuelas del interior están muy abandonadas; no es la única escuela que tiene problemas”.

Wester hace poco más de dos años que está en Ranquil Huao pero a lo largo de su carrera docente se ha desempeñado en establecimientos rurales de José de San Martín, Río Pico y Gobernador Costa, entre otros.

Entre los problemas del establecimiento, aseguró que “alrededor de la escuela tenemos álamos muy altos, y ya hace rato que vienen rajando y rompiendo la escuela”.

“El año pasado generó problemas en la casa de los maestros y una maestra estuvo tres o cuatro días entrando y saliendo por una ventana porque no podía abrir la puerta”.

En ese contexto, relató que se acercaron funcionarios: “Intentaron dar una solución y siempre pasa lo mismo, que es de Obras Públicas, que es del Instituto Provincial de la Vivienda y al final nadie sabe quién tiene que hacer qué en las escuelas”.

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