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La Cámara Industrial de Madryn (CIMA) dio a conocer las conclusiones del estudio mensual realizado por el Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES) donde se analizó la incidencia de la inflación en el desarrollo productivo del país y de sus habitantes.

La conclusión del trabajo referencia a que “la elevada inflación genera incertidumbre para las empresas que deben decidir si invertir o no en el país. También genera la distorsión en los precios, donde se pierde noción de “qué es caro y qué es barato”. Es en definitiva un problema que debe ser resuelto más allá de las diferencias políticas y concepciones económicas de los dirigentes del país”.

A lo largo de todo el trabajo los profesionales plantearon que “el fantasma de la inflación parece estar persiguiendo al país desde hace décadas, alpunto tal que los argentinos se han “acostumbrado” a vivir con una inflación elevada,adaptando sus gastos, sus metodologías de trabajo y sus inversiones en base a esta realidad”. No obstante este acostumbramiento, los investigadores plantearon que “el problema empeora cuando la sociedad acepta un problema y lo incorpora a su cotidianidad como algo que sucede porque es así”.

En el trabajo los miembros del Centro de Estudios Económicos y Sociales de CIMA realizaron un trabajo comparativo de los últimos 3 años de registro inflacionario de doce países distintos, conrealidades económico/productivas diferentes.

Con esta finalidad, se tomaron países limítrofes como Brasil, Chile o Uruguay, así como diversos países de diferentes continentes, como Italia, Sudáfrica o China e incluso se tomaronpaíses europeos con recientes crisis económicas como Portugal y Grecia.

En el trabajo se evidenció que “ninguno de los países estudiados convive con una inflación demás de un dígito. Sólo Brasil en el año 2015 tuvo un valor de 10,67% consecuencia probable deuna crisis política, económica y financiera, pero que en el período de dos años ya disminuyo al2,95%”.

Además, se planteó que las “economías que tuvieron recientes crisis económicas mantienen hace 3 añosvalores inflacionarios bajos. Portugal, que sufrió una crisis económico financiera que inició en2011 (cuando tuvo que solicitar un rescate a la Unión Europea y el FMI de 78.000 millones deeuro) y duró hasta 2017, mantuvo en los últimos años valores inflacionariosconsiderablemente bajos; 0,40% en 2015, 0,87% en 2016 y 1,46% en 2017.Por otro lado, Grecia sufrió una crisis aún mayor, en la cual incluso se vio obligada arestringir la extracción de dinero de los bancos a los habitantes (similar al “corralito”argentino) y solicitó rescates financieros a la Unión Europea en 2010, 2012 y 2015. Así y todo,los valores de variación de precios en los últimos años no alcanza siquiera un número superioral 1%”.

En una mirada comparativa sobre los países limítrofes el trabajo señala que “la hipótesis de una elevada inflación causada por la realidad regional tampoco puedeser abordada, ya que los países con los que Argentina limita no sufren este mal económico”. En este contexto, “Brasil fue el único que en los últimos 3 años llegó a un valor inflacionariode dos dígitos (10,67% en 2015) y rápidamente logró bajarlo hasta 2,95% en 2017. Otros paísescomo Bolivia tuvieron un promedio de 3,22% de inflación en los últimos 3 años. InclusoParaguay (que no fue incluido en el análisis por no tener datos oficiales de la Dirección Generalde Estadísticas, Encuestas y Censos del país) osciló entre un 3% y un 4% durante el período2015-2017 según datos extra oficiales”.

En contraposición a ello, la “Argentina, que ya tiene varios años de elevada inflación, pasó de 27,74%en 2015 a 39,79% al año siguiente (traccionado principalmente por aumentos en las tarifas) ycerró el 2017 con 24,8% cuando la meta del gobierno había estado varios puntos por debajo de ese valor”.

El Caso Argentino

Desde el CEES se sostiene que “Argentina viene sufriendo una elevada inflación anual desde hace 70 años. Desde losaños 50 que la inflación está, en promedio, por encima del 25/30% anual. Incluso la década del80 marcó un hito en la historia económica con las dos hiperinflaciones y el eventual “PlanAustral” que sacó varios “ceros” a los billetes, pero que no pudo frenar la inflación (en 1986, el primer año de vigencia del plan, fue de un 90%)”.

Entre las causas destacadas de este problema se indica el “aumento del Gasto Público” porque al incrementarlo “se genera una inyección monetaria en el mercado que fuerza los precios hacia el alza, si la oferta no acompaña el incremento de la demanda”. Junto a ello, se aprecia una “menor inversión que la requerida” porque si ello sucede “necesariamente el ajuste de mercado se realiza por precio y no por cantidad”.

Otro de los factores es la “emisión monetaria” conocida como la “forma más clásica de inyectar circulante en la economía”.

Además, se puede incluir la “matriz productiva” porque “Argentina es un país netamente exportador de alimentos. Al crecerla demanda alimenticia en el mundo arrastra incrementos de precios en el mercado local (sobre todo si la inversión no acompaña el incremento de demanda. Si bien no hay una razón primordial para el caso argentino, es probable que una mezcla de estas razones económicas, sumadas a contextos políticos cambiantes, haga que no se pueda bajar el valor inflacionario desde hace tantas décadas”.

Por último, el CEES planteó que “una de las amenazas que sufre el país es el acostumbramiento a la situación de inflación elevada. La economía pareciera aceptar que esta es la realidad del país y las empresas, comercios y personas físicas toman decisiones”.

Desde allí se planteó que “la elevada inflación genera incertidumbre para las empresas que deben decidir sin invertir o no en el país. También genera la distorsión en los precios, donde se pierde noción de “qué es caro y qué es barato”. Es en definitiva un problema que debe ser resuelto más allá de las diferencias políticas y concepciones económicas de los dirigentes del país”.

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