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En un discurso contundente ante Legislatura, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Alejandro Panizzi, sostuvo que “las mujeres y los hombres del Poder Judicial dimos muestras claras de ineficacia para la persecución de delitos”.

“Conocemos causas notorias de delitos violentos, de corrupción y económicos, que parecen no tener fin. Lo mismo ocurre con procesos de familia, comerciales, civiles y de todos los fueros cuya perpetua irresolución produce acostumbramiento. Hay trámites que
están más allá de los límites de cualquier entendimiento posible”.

El ministro advirtió que “ciertos funcionarios públicos han adquirido la habilidad de eludir el banquillo de acusados con destreza, para lo cual la pachorra de los jueces es una herramienta formidable. Criminales impunes, indemnizaciones incobrables y los ciudadanos bien, gracias”.

Fue en el tradicional mensaje a modo de informe anual de gestión. La sesión arrancó a las 11.25 con 22 legisladores.

Además de Mario Vivas y Miguel Donnet, estuvieron el defensor general, Sebastián Daroca; el ministro de Familia, Martín Bortagaray, y otros funcionarios judiciales.

El mensaje, de casi media hora, incluyó una fuerte autocrítica por el mal funcionamiento del Poder Judicial.

También pidió a los diputados que se sumen a trabajar para responder a los cambios que exige la sociedad.

Panizzi destacó “la necesidad impostergable de hacer cambios substanciales en el Poder Judicial. Trabajamos para poner en efecto estas transformaciones. Pero el tiempo transcurre inexorablemente y los cambios no se concretan del todo”.

Sostuvo que su iniciativa “no requiere de más dinero sino de más derecho. De normas que vayan en la dirección correcta. Señores y señoras legisladores, debemos contar con ustedes”.

Y exigió que el Poder Judicial “sea capaz de que quien es amenazado sea protegido, quien sea dañado sea resarcidos, quien sufre un robo reciba de nuevo sus bienes y quien comete un crimen sea sancionado. Si los tribunales no cumplen con ese cometido, en verdad, no se me ocurre para qué pueden servir”.

Deslizó que la crisis de Chubut es económica y política debido a la “corrupción estatal que investiga el Ministerio Público Fiscal”.

Sumado al “alarmante crecimiento de delitos violentos en los centros urbanos, es una de las impaciencias más destacadas de la conciencia ciudadana que genera la sensación colectiva de que llegó el tiempo de que la Justicia se tome el problema del delito con un grado superior de compromiso”.

Según su visión, “estamos obligados a ejercer una férrea intolerancia contra la desdicha que provoca la corrupción. Lo que más afecta al buen funcionamiento del Estado es la corrupción, que hace que los funcionarios, cuyos salarios son pagados por el pueblo, se aparten del camino recto”.

“Un sinnúmero de causas sin sentencias yacen en los archivos de los tribunales que no fueron capaces de dictarlas, de reparar el perjuicio del delito ni de solucionar el conflicto que las parieron”.

El ministro explicó que a los miembros del Poder Judicial “les está vedado el conformismo, esa miserable resignación que algunos llaman cordura. La resignación promueve la estupidez”.

“Es preciso que asuma que la cosa no ha ido del todo bien. La Justicia en Chubut no funciona bien”.

Panizzi convocó a los legisladores “a realizar los cambios que se requieren para un servicio de justicia moderno. No es sólo cambiar de maquillaje o que se pierda en comisiones inextricables o enredadas en debates académicos y metas conservadoras”.

“No hay nada que provoque mayor daño a las reformas estructurales que la resistencia al cambio –advirtió-. Hubo quienes eligieron negociar con los sectores más lóbregos del poder en lugar de tratar de realizar los cambios que se requieren para que el Poder Judicial se adapte a los tiempos”.

“Es inaceptable que quienes ejercen el gobierno del Poder Judicial utilicen sus cargos para hacer política, en detrimento de las mejoras que el malhadado sistema judicial requiere”.

Por eso “la actualidad requiere un cambio del Poder Judicial. Las crisis políticas y económicas y la complejidad de las soluciones exigen a los jueces una aptitud nueva”.

“No pueden negarse las formidables fallas funcionales, materiales y formales del Poder Judicial, que redundan en la merma de su eficiencia y de lo que se espera de él”.

Según Panizzi, “es preciso que la misma magistratura controvierta los aspectos defectuosos del sistema y proponga las soluciones. Nadie quiere una magistratura atónita ante la pluralidad de factores que dificultan su actuación. Esta deuda pendiente de los jueces requiere una respuesta urgente y eficaz, porque la sociedad emite presiones sobre las instituciones y expresa su disconformidad con lo que viene tolerando desde hace mucho tiempo y todo indica que esa tolerancia ya ha llegado a su límite”.

“Es necesario un cambio profundo en el sistema judicial, que permita que los procesos terminen con eficacia y se desarrollen con eficiencia. O sea, resultados satisfactorios y equitativos que se logren con la menor cantidad de recursos públicos, en el menor tiempo posible. Si no ocurre, los tribunales no dejarán de ser un obstáculo más para que el derecho se realice”.

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