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Gustavo Lleral dialogó con miembros de la Pu Lof y tomó dos declaraciones testimoniales. “Le planteamos nuestras dudas y cuestionamientos sobre por qué no pueden avanzar en la desaparición forzada”, contó Andrea Millañanco, que participó del encuentro.

“Le dijimos al juez que pone en riesgo su propia vida al querer cambiar esta Justicia corrompida por el poder económico, que dudábamos de hasta dónde va a ser realmente capaz de hacerlo.” Andrea Millañanco estuvo presente ayer durante la visita del juez federal Gustavo Lleral en la comunidad mapuche Pu Lof en Resistencia de Cushamen, y relató que el nuevo magistrado a cargo de la causa por la desaparición de Santiago Maldonado les había dicho que él es “una de las personas que quiere modificar el sistema judicial”. Lleral compartió mates en la casilla de guardia de la Lof, tomó dos declaraciones testimoniales y les anticipó que pretende hacer un nuevo rastrillaje en la zona. “Vino de una manera tranquila y el diálogo fue cordial y sereno”, definió Millañanco, en diálogo con Página12.

No era la primera vez que Lleral pisaba territorio recuperado en 2015 por los mapuches, en una pequeña parte de los campos del magnate italiano Luciano Benetton, donde la ruta nacional 40 se cruza con la 70. El sábado, mientras la guardia periodística se preguntaba dónde estaría, fue el primer encuentro como antesala de su visita de ayer. Sin custodio, con un solo vehículo, sus secretarios, dos abogados y un escribiente, el juez llegó al lugar por la tarde y escuchó a los integrantes de la Pu Lof.

“Fue una visita espontánea, le planteamos nuestras dudas y cuestionamientos sobre por qué no pueden avanzar en la desaparición forzada, y también le dijimos que en este contexto donde está siendo investigada una fuerza del Estado no hay garantías para que sigamos declarando, ni siquiera bajo identidad reservada, porque el Ministerio de Seguridad revela nuestros datos en público, nombraron a un testigo protegido y eso no sirve, nadie les da seguridad”, explicó Millañanco. “Además de esa fuerza represiva, está el Estado y los poderes de gobierno junto al poder económico que influyen muy fuertemente en el accionar de la Justicia”, agregó. La mujer precisó que le explicaron al juez que todos los testimonios de los mapuches relatan lo mismo y, en cambio, las declaraciones de los gendarmes son contradictorias. Fue en ese momento que le dijeron que él era la cara visible de un sistema lleno de “deficiencias”, y así Lleral confió sus intenciones de ese estado de situación.

Luego de escuchar los reparos de la comunidad, el juez propuso tomar declaración en el lugar a dos personas, Ailinco Pilquiman y un joven, cuya identidad los voceros pidieron reservar, que acompañaba a Soraya Maicoño en el vehículo que aquella mañana salió de la Lof para denunciar el inicio de la represión y fue demorado seis horas al costado de la ruta, luego de quitarles los celulares, requisarlos e imputarlos obstrucción de la vía pública. Durante ese lapso fue que Maicoño y sus compañeros, este joven y Neri Garay, vieron y hablaron con el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti.

Pilquiman ya había declarado en la causa que instruye la fiscal Silvina Ávila por desaparición forzada –mientras Lleral lleva la referida a los habeas corpus– y también su testimonio se encuentra entre las pruebas de la CIDH. Ella y su mamá, Claudina, llevaron a Maldonado a la Pu Lof el 31 y lo volvieron a ver el 1 cuando el Brujo buscó apurado su mochila en la casilla donde estaban ellas y siguió hacia el río. Ailinco volvió a detallar los movimientos de Santiago ese día y la persecución de los gendarmes contra él y los demás peñi (hermanos). Su relato reafirma la hipótesis de las querellas: la Gendarmería entró al predio para “apresar manifestantes”.

Andrea Millañanco destacó que también le dijeron al juez que ellos son “los primeros interesados junto a la familia de Santiago de que se sepa qué pasó”, y que “no hay varias hipótesis sino tan sólo que Gendarmería lo capturó”. Y cuestionaron la falta de confianza en los testimonios mapuches, y el trato diferente a la palabra de los gendarmes.

Lleral les manifestó su intención de volver a rastrillar el predio; los miembros de la comunidad cuestionaron que sería la cuarta vez que lo hacen, y que además, respecto del río, “si se hubiera ahogado ya lo habrían encontrado”. Sobre la falta de protección a los testigos y los allanamientos del lunes 18, cuando fueron mantenidos dos de ellos doce horas en el piso con las manos precintadas, el juez expresó que no podía responder por las acciones de su antecesor.

Millañanco concluyó que Lleral mostró “una predisposición al diálogo, pero entendemos que es parte de ese sistema donde hay tan poderosos intereses implicados”, y apuntó que “lo importante es ver qué va a hacer con lo que ya tiene, que avance en investigar la desaparición de Santiago y ya no un habeas corpus, porque no está perdido”.

PáginaI12 pudo saber que, en principio, estarían dadas las condiciones para que declare el “peñi” (hermano) que ingresó al río con Santiago Maldonado el 1 de agosto, durante la represión de Gendarmería . Según las fuentes consultadas, “Lleral generó la confianza necesaria en una comunidad resentida por los recientes hechos de violencia, como para que le hayan permitido ingresar”. Las fuentes agregaron que a simple vista es un hecho auspicioso, aunque prefieren mantener reserva sobre si esto será suficiente dados los dos meses de “encubrimiento” que llevaron adelante el juez Guido Otranto y la fiscal Silvina Ávila. Lleral se muestra  dispuesto a diferenciarse del magistrado que lo antecedió; el tiempo dirá si se trata solo de un cambio de forma o de fondo.

Página 12

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