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Macri y su par chino, durante el acto en Pekín, en el que se anunciaron inversiones para Argentina. Weretilneck los mira desde la fila.
Energía de Nación cargó contra el gobernador rionegrino por sus contradicciones y el haber clausurado una posibilidad de desarrollo para la provincia. El mandatario fue recibido por Frigerio. “No habrá represalias”, dijeron fuentes de la presidencia.

Como gusta decirse en la política, el de ayer fue un día de palo y caricia. El ministerio de Energía que comanda Juan José Aranguren emitió un duro comunicado que, como había adelantado este diario, critica sin vueltas la decisión de Alberto Weretilneck de dar marcha atrás con la instalación de la central nuclear en Río Negro. En ese mismo momento, el gobernador era recibido por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en un gesto para mantener en buenos términos políticos la relación del gobierno nacional con la provincia, a pesar del malestar evidente.

El ministerio de Energía recordó que desde principios de año “el gobierno de la provincia manifestó su total acuerdo y entusiasmo con la iniciativa” y acusó directamente al gobernador de haber clausurado esa posibilidad “a partir de un análisis electoral”. Destaca también su viaje a China junto al presidente Mauricio Macri para cerrar los acuerdos de financiación y al mismo tiempo pide “disculpas” a la población de Sierra Grande y de toda la línea sur de la provincia, donde iba a concretarse el proyecto, porque “sabemos que depositó todo su entusiasmo” a raíz del potencial desarrollo de la región.

“El gobernador entiende que el proyecto es muy conveniente, muy importante y muy seguro, pero lo cancela porque la ciudadanía rionegrina no lo quiere; impidiendo así un sano y necesario debate que apenas comenzaba, y que siempre se manifiesta en cualquier país democrático en relación a grandes proyectos de desarrollo”, dice el comunicado de la cartera de Aranguren, en respuesta a la carta que Weretilneck le envió al ministro el viernes pasado (ver aparte).

El rionegrino justificó ayer su marcha atrás con la central: “lo que hicimos fue interpretar al pueblo rionegrino”, dijo en un acto en Roca. Y se definió como un gobernante que no cree se puedan realizar grandes proyectos “a los empujones con medidas coercitivas, autoritaria”.

“Si con sólo anunciar y con una visita de una delegación china se tensionó la sociedad como se tensionó, por que no hubo un acto administrativo provincial, no hubo una ley, no se había definido ni siquiera el sitio definitivo, no se expropiaron tierras, era muy difícil poder llevar en los próximos dos años este proyecto”, consideró.

“Si Nación se enoja, lo lamentaré muchísimo, pero más allá de lo que eso significa en la relación bilateral, eso (la instalación de la planta nuclear en la provincia) iba a ser muy difícil”, finalizó.

En la Casa Rosada, en el mismo momento en que se difundía el comunicado de Energía, concluía en medio de gran hermetismo, la reunión entre el gobernador y el ministro Frigerio. No hubo ni siquiera foto. Según informaron a este diario voceros del Ejecutivo, se habló del tema presupuestario, del avance de obras de viviendas que están en ejecución en la provincia y del escenario político tras las elecciones de agosto, especialmente del panorama en el Congreso. Desde el gobierno provincial se negaron a dar información.

“La posición ya la fijo Energía. No va haber represalias de ningún tipo; desde lo político la posición es esa”, afirmaron en Presidencia. “El se había comprometido y dio marcha atrás, listo, la hacemos en otro lado, no es un tema que nos desvele”, afirmó la fuente.

En vista de la agenda pendiente, y el momento electoral, el Ejecutivo no dará muestras de ruptura con un gobernador, menos uno con el que ha tenido buena relación hasta ahora: quedaría en evidencia la implementación de “viejas prácticas” políticas. Además, después de octubre, el gobierno nacional necesitaría apoyo de otras fuerzas para avanzar con reformas importantes, como la tributaria y laboral.

El encuentro con Frigerio le da a Weretilneck una cuota de oxígeno, frente a un panorama político complicado en la provincia, luego del golpe que representó la derrota en las primarias del 13 de este mes. Al mismo tiempo, y para evitar un posible aislamiento, el gobernador tendió puentes para sumarse a la movida de mandatarios que encabezan los gobernadores peronistas frente al reclamo bonaerense sobre el Fondo del Conurbano.

Pero el malestar en el gobierno nacional es evidente y la sorpresa también: “La verdad que quedamos muy sorprendidos. Si tu pareja te pide mudarse, deciden el lugar y arreglan todo felizmente, después no puede venir a decirte que a tu suegra no le gusta y que no se van a ningún lado”, así grafican la decisión del gobernador en e l ministerio de Energía.

Recuerdan también que una inversión importante, como lo son 8 mil millones de dólares, implica gastos de decenas de millones en recursos humanos, estudios geográficos, geológicos e hídricos, que el gobierno nacional ya debió afrontar: “ Como corresponde a un proyecto como este, luego del acuerdo explícito del gobierno provincial, se avanzó con los estudios de factibilidad del Proyecto”, destaca el comunicado de ayer.

Pese al enojo, en Energía confirman algo: “La central nuclear no está en riesgo, una inversión de u$s 8 mil millones no se va a caer, lo que no se va a hacer es en Río Negro”. Las alternativas están bajo estudio. Además, las mismas fuentes afirmaron que la decisión de Weretilneck no afectan los compromisos asumidos con China.

Ayer, en su informe en la Cámara de Diputados, el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que una de la las posibilidades es el mismo Complejo Nuclear Atucha, en Buenos Aires, que ya cuenta con dos plantas y una tercera en desarrollo. Pero no hay nada definido aún.

“La posibilidad de avanzar en esta obra no requería un compromiso indeclinable de una sola provincia, sino de la posibilidad de hacerlo en Argentina. Consideramos que es positivo para el desarrollo científico, energético, industrial de la Argentina que esta obra se haga, y vamos a trabajar para la locación alternativa, respetando lo que expresa el gobernador (Weretilneck) de la no voluntad de su provincia de hacerlo allí”, dijo Peña.

“Interpretamos a los rionegrinos. No soy de los que creen que con medidas autoritarias se puedan realizar grandes proyectos”.

Alberto Weretilneck, gobernador de Río Negro, al hablar ayer en Roca.

“Weretilneck dice que elogia el proyecto pero lo cancela porque los rionegrinos no lo quieren, impidiendo así un sano debate”.

Río Negro

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