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El equipo del Servicio de Protección de Derechos que implementa la iniciativa en la capital provincial fue convocado por el municipio portuario. Es el programa por el que se da acogida familiar a niños, niñas y adolescentes que, mayormente por cuestiones judiciales, son apartados por un tiempo de su núcleo familiar.

El equipo del Servicio de Protección de Derechos de la Municipalidad de Rawson que tiene a su cargo el desarrollo del Programa “Familias Solidarias” fue convocado por la Municipalidad de Puerto Madryn para brindarle asesoramiento con el fin de poner en práctica la iniciativa en la localidad portuaria.

“Familias Solidarias” es un programa que busca dar acogida familiar a niños, niñas y adolescentes que, mayormente por cuestiones judiciales, son apartados por un tiempo de su núcleo familiar. En Rawson -una de las dos localidades de Chubut junto con Comodoro en las que existe la propuesta- son cerca de 20 las familias que actualmente participan del programa, implementado por el Servicio de Protección de Derechos que depende de la Secretaría de Familia y Promoción Social.

Vanesa Freeman, referente del Servicio de Protección de Derechos, explicó: “Tuvimos la oportunidad de ser convocados por la Municipalidad de Puerto Madryn desde la Subsecretaría de Familia para compartir nuestras experiencias, porque ellos están dando los primeros pasos en esta iniciativa. Fue muy valioso el encuentro”.

Freeman indicó que “se contactaron porque estamos frecuentemente convocando gracias también a la difusión que tenemos en los medios. Nos pidieron si podíamos acercarnos para compartir, tratando también de ir dándole forma a una propuesta que hay a nivel nacional, donde hay un cuerpo que nuclea la acogida familiar solidaria”.

“Para nosotros -agregó- es importante compartir la experiencia, sobre todo de no desanimarse porque cuesta mucho que los postulantes se acerquen, se definan, para empezar a ver los primeros frutos de la convocatoria”.

“El fuerte de nuestra participación es que podemos ser fuertes perseverando, convocando y estando dispuestos a intervenir ante situaciones familiares. Siempre es la mejor alternativa que el niño permanezca en un núcleo familiar, más allá de que no sea el biológico porque hay un contraste y un costo emocional muy alto para los niños cuando terminan en una institución”, ahondó.

De esta manera, “compartimos con Madryn nuestra experiencia y comentamos lo rico que es para nosotros el acompañamiento en niños, niñas y adolescentes, que son los que más se empoderan al estar incluidos en una familia solidaria”.

“Para nosotros fue gratificante ver el avance y poder ser también punta de lanza para otros que están en el camino”, enfatizó.

Freeman recapituló que “el programa comenzó en 2013, con algunos altibajos, y luego se empezó a consolidar en 2014 y 2015. Y lo que le dijimos a la gente de Madryn es que, pese a estar hace tanto tiempo, la gente se empieza a animar después de mucho de iniciarse las convocatorias. Y entonces los mayores frutos se vieron entre 2015, 2016 y este año”.

“El desafío nuestro -definió- es que la comunidad acompañe a los niños, no solamente el Estado, porque trabajamos mucho en fortalecer las redes de contención. Quizás su familia biológica no puede seguir acompañándolo pero sí en el barrio hay familias que lo aprecian, que lo consideran, que no quieren dejarlo solo. O hay profesores o agentes del centro sanitario que lo conocen”. De esta manera, “fortaleciendo la red siempre encontramos a alguien que se anima a dar un pasito más y a acompañarlo en una acogida familiar”.

“Nuestra intervención consiste también en estar atentos, en escuchar al niño, a la niña que siempre nos refiere a sus referentes afectivos. De esta manera, escuchando, logramos que el niño, cuando se vaya de la familia solidaria, se lleve todo lo que recibió en cuanto a lo afectivo”, concluyó.

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