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Argentina le venderá gas a Uruguay a un precio tres veces mayor del que importa desde Bolivia. Ese fluido será comprado por Aranguren a Shell y llegará en buque. Como viene en estado líquido, será regasificado en el país y exportado a través del gasoducto operado por Pan American Energy. La logística estará en manos de la estatal Enarsa, que si falla en algo será sancionada con una multa millonaria.

El ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, autorizó hoy a la empresa estatal Enarsa a que exporte gas natural al Uruguay, después de haber denunciado durante sus 16 meses de gestión que no hay suficiente gas para el mercado interno argentino.

Aranguren incluso justificó las fuertes subas de tarifas en la necesidad del país de incrementar las inversiones para la extracción de gas no convencional. Pero ahora, autorizó venderle el combustible a Uruguay.

Incluso entre fines de 2015 y principios de 2016, Aranguren le compró de manera directa y sin licitación GNL a Shell a través de Chile con el argumento de que en la Argentina ya no quedaba capacidad de regasificación.

Entre fines de 2015 y principios de 2016, Aranguren le compró de manera directa y sin licitación GNL a Shell a través de Chile con el argumento de que en la Argentina ya no quedaba capacidad de regasificación. Ahora Argentina le venderá ese combustilbe a Uruguay.

Ahora, sin haber ampliado su capacidad de regasificación y con una fuerte caída en la producción local de gas -que está generando despidos en la Patagonia-, la Argentina le venderá ese combustible a Uruguay.

La medida configura un mega negocio para Shell, que se convertirá este año en la principal proveedora de Gas Natural Licuado (GNL) por barcos de la Argentina, con contratos ya aprobados por 265 millones de dólares, un tercio del total.

Los buques de Shell llegarán a los puertos regasificadores de Escobar y Bahía Blanca (Buenos Aires) y desde allí, por cañería se transportará el fluido hasta el Gasoducto Cruz del Sur que corre entre Buenos Aires y Montevideo.


Shell ya le vendió al Gobierno de Mauricio Macri 20 buques que descargarán en los puertos de Escobar y Bahía Blanca entre el 9 de marzo (pasado) y el 1 de agosto próximo. De esos buques, el cargamento de al menos la mitad irá a parar a Uruguay, según estimaciones del mercado.

Es que la Argentina le venderá a Uruguay el gas comprado a Shell en 7 dólares por millón de BTU y no el que adquiere en Bolivia y viene por cañería, dado que por ese se paga sólo 2,50 dólares por millón de BTU.

Argentina le venderá a Uruguay el gas comprado a Shell en 7 dólares por millón de BTU y no el que adquiere en Bolivia y viene por cañería, dado que por ese se paga sólo 2,50 dólares por millón de BTU.

Operadores del mercado estimaron que el gas que pagarán los uruguayos será el de Shell (tres veces más caro) dado que a la Argentina no le conviene revender el fluido boliviano más barato sino inyectarlo al mercado interno para garantizar que las tarifas no se disparen más del 700 por ciento que ya subieron.

En segundo lugar, los operadores consultados señalaron que los buques encargados a la angloholandesa Shell –de la cual Aranguren fue presidente y el mayor accionista de Sudamérica- fueron sobrecomprados y ahora encontraron el cliente ideal.

El gas que llega en buque es descargado en estado líquido y son las plantas regasificadoras (que también son barcos) las que lo vuelven a su estado de utilización residencial e industrial, para luego ser inyectado a la red de transportes o distribución.

Como Uruguay no tiene planta de regasificación, el fluido será regasificado en Escobar y Bahía Blanca e irá por el gasoducto que es controlado por Pan American Energy, y en menor proporción por la británica BP Group y la alemana Wintershall.

Esta estrategia le asegura el negocio a Pan American Energy al menos hasta abril del 2019, según la resolución publicada en el Boletín Oficial (ver al pie de la nota).

La autorización de Aranguren fue realizada a través de la Resolución 109-E/2017 publicada después de un acuerdo alcanzado por Enarsa y la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (Ancap) del Uruguay.

La exportación podrá ser por un volumen firme de hasta 350.000 metros cúbicos por día o hasta completar un volumen total de 255.500.000 metros cúbicos de gas natural (lo que ocurra primero), y por un volumen interrumpible de hasta 250.000 metros cúbicos por día o hasta completar un volumen total de 182.500.000 metros.


Aranguren estableció que Enarsa deberá importar volúmenes de gas natural equivalentes a los exportados a Uruguay dentro de un plazo máximo de doce meses desde el momento de la exportación del gas natural. Para agosto, Shell ya habrá cubierto ese cupo.

La Resolución dice que las modificaciones que pudiesen surgir en el precio contractual o de cualquier renegociación de la oferta deberán ser sometidas a consideración del ministerio de Energía, es decir, de Aranguren.

Uruguay pagará entonces por el gas de Shell lo que estipule Aranguren. 

El ministerio instruyó a la Secretaría de Recursos Hidrocarburíferos, de la que recientemente se fue José Luis Sureda pegando un fuerte portazo, a realizar el control del supuesto compromiso de reimportación de gas. Es decir, son los funcionarios que están por debajo de Aranguren quienes deben controlar el negocio.

Incluso, el incumplimiento por parte de Enarsa de la obligación importará su responsabilidad por los costos de la importación que deba realizar el Estado Nacional para suplir el gas exportado no reingresado, con más una penalidad del 50% de esos costos, dice el texto.

Esta Resolución, comentan los empresarios locales consultados, contradice al propio programa que rige la importación de Energía que sólo le permite a Enarsa comprar en el exterior con dinero público cuando es para consumo interno.

La Resolución tiene, además, una laguna que genera sospechas: no indica si Enarsa sólo debe cubrir los costos o además obtener una ganancia para el Estado argentino.



Por Marina Ulloa

Nuestras Voces

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