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Ladrillos de aislación térmica, túneles solares, terrazas verdes y tuberías de recolección pluvial son algunos de los ejemplos de construcción sustentable, una tendencia que crece en el mundo de la arquitectura de la mano de una mayor conciencia ambiental.

“El mundo de la construcción no es ajeno a la urgencia de paliar el calentamiento global y sus consecuencias sobre el hábitat. De hecho, muchos arquitectos de renombre como César Pelli ya no aceptan proyectos que no sean sustentables”, expresó a Télam la arquitecta Sandra Amerise, docente de Arquitectura Sustentable en la UBA.

“Actualmente es posible encontrar arquitectura sustentable en oficinas, centros logísticos y hasta plantas industriales. Sin embargo la gran falencia todavía pasa por el mercado residencial, donde la cantidad de edificaciones no son representativas”, detalló la arquitecta.

Aunque el concepto de sustentabilidad es asociado en forma exclusiva al cuidado del medioambiente, también hace referencia a otras dos esferas de acción: social y económica.

“Además de sumar tecnologías que mejoren el hábitat en general, tales como reducir el consumo energético o reutilizar el agua de lluvia, la construcción sustentable garantiza espacios durables y que cuesten menos para su mantenimiento a quienes habiten la edificación terminada”, expresó a Télam Raúl Sáenz Valiente, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos.

En un contexto de crisis energética, la construcción sustentable aparece como una opción viable para quienes estén dispuestos a pagar un poco más a la hora de construir, pero que terminarán por compensarlo con el ahorro en consumo de energía y otros servicios.

Existen diversas opciones para incorporar elementos sustentables a construcciones tradicionales.

Entre ellos están los ladrillos llamados doble pared, más grandes y con más huecos que los convencionales, lo que ayuda a controlar más eficientemente la temperatura interior de los hogares. Además, al estar elaborados con arcillas no aptas para trabajos agrícolas o ganaderos y sin agregados químicos, son completamente naturales y biodegradables.

También puede reducirse el consumo de energía con ventanas para techo pivotantes que, al instalarse en los tejados de las casas, son una forma rápida de obtener luz natural, mayor ventilación y crear la sensación de amplitud en los espacios interiores.

Los túneles solares avanzan en esta misma línea ya que, a través de un sistema de cañerías, llevan luz a lugares donde normalmente no llegaría: pasillos, cajas de escalera, baños y vestidores, con el agregado de que aumentan la ventilación y el confort térmico.

En lo que respecta al aprovechamiento del agua, hay empresas que ofrecen tuberías que transportan agua de lluvia para su posterior recolección y uso en riego, descargas sanitarias y lavado de ropa.

“Es otro recurso natural en clara vía de extinción. Los tanques de aguas grises y colectores de agua de lluvia son buenos ejemplos de cómo dar un segundo uso”, detalló la arquitecta sobres estos casos.

Otra de las formas para mejorar la calidad de las construcciones son las terrazas o techos verdes que, al igual que los jardines verticales, disminuyen la polución del aire, retrasan el escurrimiento del agua de lluvia, mitigan el efecto térmico y mejoran las condiciones de habitabilidad de los hogares.

“Son el aporte que la arquitectura puede darle a la generación de espacios verdes en las zonas urbanas. En Inglaterra fueron monitoreadas por médicos que -asegura Amerise- detectaron como ayudaban a mejorar la salud de la gente”.

“No solo se puede sino que debe pensarse en un futuro en el que usemos materiales sustentables. Vivimos en ciudades altamente ruidosas, con luces que afectan la visión y en las que siempre se construyó sin conciencia. Hoy por hoy, el medioambiente y la salud están pidiendo a gritos que se los cuide”, cerró Amerise.

Télam

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