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El geólogo, docente e investigador universitario Néstor Hirtz hizo referencia a la obra del Cerro Chenque, e indicó en Actualidad 2.0 que “este evento es importante para observar cómo se comporta la obra. En términos de escurrimiento estaría funcionando correctamente”.  Por tal motivo, consideró que la zona de la ruta “desde el 95’ está en una situación de inestabilidad precaria. Y es necesario hacer un plan de estabilización a fondo” por el “riesgo de un deslizamiento de importantes dimensiones” como ocurrió en aquella oportunidad.

“Hay zonas del cerro Chenque que no se han atendido porque se extiende desde calle Alsina hasta el mar. Queda mucho de la parte alta de la ciudad donde se han hecho obras de contención pero el aluvionamiento del agua es un tema de mucha preocupación porque se extienden con mucha pendiente”, indicó.
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A su vez, planteó que “hay que ver la funcionalidad de la obra avanzada con el escalonamiento. Se han hecho las cosas como para que no tengamos riesgos con los deslizamientos. Se ha adecuado la reducción de pendiente con la quita de material”.

Por ello, consideró que “este evento es importante para observar cómo se comporta la obra. En términos de escurrimiento estaría funcionando correctamente”.

Y agregó que la zona de la ruta “desde el 95 está en una situación de inestabilidad precaria. Y es necesario hacer un plan de estabilización a fondo teniendo en cuenta que la problemática lleva la contención del mar y riesgo de un deslizamiento de importante dimensión como fue en el 95”, advirtió el geólogo.

A su vez, consideró que “si no se aborda en tiempo y forma, está sujeto a eventos de mayor magnitud que van desde deslizamiento como el 95 o flujos de barro como los de ahora”.

“La condición de vulnerabilidad del sector ya está instalada. Hay cuestiones propias de la naturaleza del material y el cambio climático puede agudizar la situación y volver más frecuente estos hechos, con lo cual deberíamos tomar este tipo de intervención para adelantarnos a los factores de riesgo y sostener la conectividad de la Ruta 3 y su entorno”, remarcó.

El geólogo sostuvo que “por la baja precipitación, el terreno se va acomodando a las condiciones ambientales. Las pendientes son elevadas porque la baja precipitación hace que con terrenos débiles se pueda tener pendientes altas”.

Finalmente, remarcó que “si bien hubo intervenciones y consolidación de la urbanización, existen procesos de caída de materiales, y flujos de barro concentrado que requieren de mayor previsibilidad, sobre todo sumar el aporte técnico sobre una base sólida de un diagnóstico de aquellos que hacen tarea de campo”, enfatizó.

ADNSur

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