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La postal que se vio en el paso Los Libertadores en Mendoza durante el último fin de semana largo es el reflejo de lo que está ocurriendo con la economía: miles familias cruzaron la frontera hacia Chile para comprar productos que en promedio son un 60% más baratos que en Argentina. Tecnología y ropa fueron los rubros más elegidos por los turistas, quienes en muchos casos aprovecharon también para pasear y disfrutar de los tres días. Otros directamente compraron y regresaron al país.

De acuerdo con cifras oficiales, al menos 26.000 familias viajaron al vecino país. Según el propio gobernador mendocino, Alfredo Cornejo, cada vez más por el paso a Chile cruzan la cordillera miles de autos sin importar la temporada del año. Las colas de vehículos abarcaron kilómetros y los controles migratorios colapsaron. "Ya no hay meses de temporada alta y bajas. Las colas de varios kilómetros y hasta diez horas de espera se repiten todo el año", dijo Cornejo al diario Clarín.

En la ida, el promedio de espera en la Aduana fue de ocho horas y los turistas no sólo provenían de Mendoza, sino también de otras provincias como San Luis, San Juan, Córdoba y La Pampa. Incluso hubo compradores que llegaron desde Buenos Aires. El regreso fue más fluido, ya que se registró de manera escalonada durante los días del fin de semana. Según datos de Gendarmería Nacional, se redujo a entre una y dos horas.

El ahorro es notorio

Y es que el sacrificio de viajar muchas horas a Chile para comprar vale la pena. La diferencia del precio es notoria y miles dedicaron sus esfuerzos para conseguir especialmente indumentaria (zapatillas), tecnología (smartphones y televisores) o pequeños electrodomésticos.

Según algunos de los turistas que aprovecharon las ofertas, se consiguieron zapatillas Nike a $500 cada par. En la Argentina, en promedio, cuestan por arriba de los 1200 pesos. Un hombre reveló que adquirió un teléfono Samsung J1 Ace 4G a 1.900 pesos, mientras que en el país puede llegar a los 3000 pesos. Un televisor curvo de 65 pulgadas con definición ultra HD y 4K, que acá puede costar hasta 50.000 pesos, en Santiago fue posible comprarlo por menos de la mitad. Una tostadora cuesta apenas $200; en nuestro país el promedio supera los 400 pesos.

Al volver hay que presentar en la Aduana el recibo y mostrar que dentro de las cajas que contienen los productos adquiridos no haya oculto otro tipo de mercadería. Las leyes argentinas prohíben el ingreso de ciertos artículos. Por eso recomiendan informarse sobre lo que está permitido para no pasar un mal rato.

No se pueden traer cubiertas y llantas, estéreos o repuestos de autos. También están prohibidos los lavarropas, heladeras, cocinas, microondas y secadoras; y también los muebles y colchones. Aconsejan antes de salir, declarar los objetos electrónicos para evitar inconvenientes.

Los turistas deben llenar el formulario OM2087 de la AFIP y declarar todo lo comprado. Cada pasajero tiene hasta 150 dólares de franquicia y los menores de 16 años, 75 dólares. Si es un grupo familiar directo, pueden sumarse los montos.

Esto supone que una familia de dos adultos y dos menores puede ingresar sin pagar impuestos hasta 450 dólares. En caso de exceder el límite, por pasajero o grupo familiar se debe pagar un 50% de recargo por el saldo que quedó fuera de la franquicia. Lo llamativo es que incluso pagando ese excedente, sigue siendo más económico comprar en Chile.

El personal de la AFIP exige los tickets y facturas de las compras. Los controles siguen en la ruta y si Gendarmería encuentra productos de contrabando, los decomisa.

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