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Cuando con sus pequeños años a cuestas, aturdido, triste y casi sin levantar la cabeza, el niño que ahora llamaremos M, pudo hablar.

Tiene apenas 11 años, está desprotegido, angustiado, aturdido.

A los maestros les preocupa el rendimiento escolar. Este chico que no puede concentrarse en clase. 

Dicen los compañeros que un día llegó con los ojos rojos. Otro día no podía parar de moverse. Otro día sólo tomaba agua descontroladamente.

Su mamá fue citada tantas veces... dice que él no le hace caso, pero ella hace lo que puede. Comprende lo que puede. Ella apenas terminó la primaria, y se embarazó.

Qué raro decir se embarazó, porque no fue sola, no es que pagó fortunas a un banco de esperma o tomó la decisión de buscar a alguien amigo para criar juntos a un niño.

Ni ella recuerda cómo fue que su padrastro se metió una noche en su cama y la empezó a tocar. No le gusó. 

Vivían en una sola pieza y sintió dolor y algo que le corre entre las piernas.El sudor que sólo ella recuerda y algo le tapó la boca. Le dolió durante días para  ir a la pequeña letrina que tenían de baño.

Como le decía a su mamá que no estaba esa noche. Porque había salido a trabajar, tenía una changuita y así el padrastro le engendró un hijo, el primero de una larga serie.

Cómo no iba a creer la madre, si su padrastro llegaba la llenaba de mimos y atenciones. Al menos así todos podían comer. 

Construyeron una pieza, mejoraron un poquito y ella, la mamá de M tuvo que dejar la escuela, imposible seguir con un bebé, que luego fue una sucesión.

Las maestras de la mamá de M sólo hicieron informes, de que no asistía a clase y no comprendía.

M nació, hasta que un día el padrastro de la  mamá, decidió que debía cambiar de interés para sus necesidades sexuales.

Nadie vio. O si vieron ,qué vieron? M comenzó a andar mal en la escuela, lo que le hacía el padrastro de su abuela no le gustaba y, a dónde iba ir él? A quién recurriría? Quién le daría ayuda por algo que ni siquiera él entendía? Su mamá, su abuela,  ambas ocupadas en sobrevivir. Un arte que muchos pobres aprendieron: primero el pan, la panza llena.

Una tarde unos chicos le ofrecieron algo, M probó. Se sintió raro pero pudo escapar de la realidad, ya la angustia no lo atormentaba.

Le ofrecieron gratis algo de alcohol y probó. Podía de nuevo evadirse de la realidad.

Por qué vivir en esa realidad familiar. Qué otra realidad le ofrecía la sociedad.

Este camino donde por malo que sea al menos alguien le daba algo que lo hacía sentir mejor, por un rato. Él no tenía idea de las consecuencias, para M el futuro NO EXISTE.

Una tarde pasó un señor amigo de este grupo de chicos, y le dijo "venite que tengo algo para vos". M fue. Al fin un adulto que lo miraba y le ofrecía cosas que para el serían inalcanzables e inimaginables. 

Un tiempo después se sentía tan raro con este señor tan bueno, que además le hizo conocer a personas importantes, ellos hablaban de negocios, de licitaciones, de campañas electorales, de cómo con la droga y los sobreprecios de las licitaciones, bancarían todo para llegar al poder.

A M las caras las parecían conocidas, estaban en los afiches en las calles. Él escuchaba, porque sabía que después de la reunión, le darían algo, una pastillita.

Él tenía cosas buenas, zapatillas, algo de dinero. Pero lo único que sentía eran molestias en su cuerpo, le dolía para ir al baño. Pensó que ese era el precio, al menos ahora tenía algo más y alguien lo miraba. El Padrastro de su madre le hacía lo mismo; el padrastro de su madre, que en realidad era su padre biológico.

Nadie vio nada. Sólo que M no aprendía, y que dejó de ir al colegio. M fue un número más de los que no terminaron la escuela. Las maestras cumplieron con los informes. Los médicos sólo se fijaron peso, talla y vacunas. Ahora él no tenía estudios terminados pero si podía todas las noches o cuando los señores quisieran, estar cerca de los personajes del poder.

Y quién lo vio? Dónde quedó su infancia?

Un día, uno de ellos se cansó y lo entregó por dinero a un señor que tenía un hotel, donde iban sólo hombres a buscar niños sólo por un rato. M quedó ahí, esclavo, objeto sexual de personajes conocidos. Hasta que creció y ya a nadie le interesó, era grande para el gusto de los poderosos.

Quedó libre. Quedó en la calle, adicto, con el único camino para sus heridas:drogarse, robar y quizás matar. Pasó de víctma a victimario.

Quién es el responsable? Quién no vio? Porque todos escribieron que M no aprendía y abandonó la escuela. Para el sistema de salud sus controles estaban al día, peso talla y vacunas.

Quedaron atrás las fiestas donde era objeto de los muchachos del poder, ahora sólo el camino de la cárcel, quizás con alguna condena por robo, por drogas o por matar.

Cuántos M tenemos. Cuantos M juguetes sexuales de las FIESTAS DEL PODER .

Por CHEVITA

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