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Grupo Chemo

El empresario que dirige una compañía farmacéutica aclaró que era un envío a un laboratorio paraguayo y que se terminó venciendo por la Aduana. Además, se despegó del kirchnerismo.

Hugo Sigman, presidente del Grupo Insud al que pertenece la farmacéutica Chemo, salió a explicar cuál era el destino de los 287 kilos de pseudoefedrina que llegaron al país el 11 de junio de 2011: según él, se trataba de una compra que había hecho un laboratorio paraguayo para fabricar medicamentos. “Se mezcló un temor que tuvieron cuando vieron este producto con una burocracia que no funciona bien y una negligencia posterior de dejar el producto abandonado ahí”, aseguró.

Sucede que, como no hay vuelo directo desde Basilea (de donde provenía la droga) a Asunción, los 10 tambores en los que se encontraba esperaban su salida a la capital paraguaya. En declaraciones al programa radial “Lanata sin Filtro”, Sigman salió a aclarar el panorama: “La historia es así: un cliente nuestro en Paraguay, un laboratorio muy conocido, Comfar, compra 250 kilos de pseudoefedrina. La mercancía se embarca desde Basilea, y como no hay vuelo directo a Asunción, se manda, consolidada con otras mercancías, por Air France, a Paris y a Buenos Aires. Y de ahí, se envía a Asunción. Cuando llega a Buenos Aires, la Aduana no deja que se embarque a Asunción, al principio no estaba claro por qué”, advirtió el empresario farmacéutico.

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Fue entonces, según su versión, cuando intervino el Sedronar. “Querían tomar una muestra del producto. La aduana no dio respuesta durante dos años, y desde 2013 dice que va a confiscar la mercadería. En todo este tiempo, la mercadería ya no era nuestra porque se la habíamos vendido al laboratorio de Paraguay Comfar. El laboratorio estaba en problemas para producir sus medicamentos, y reclamó por carta a la Aduana sin tener respuesta. Finalmente, en 2013 la Aduana dice que la mercadería está confiscada”, explicó.

Sigman, quien tiene laboratorios en distintos lugares del mundo, como España, donde empezó a crecer, arrojó una hipótesis sobre lo sucedido, aclarando que “no hubo mala fe” por parte de la Aduana. “Hay mucha sensibilidad con el tema, porque acá se difundió mucho el uso para fabricar anfetaminas. No creo que haya habido un problema de mala fe en la Aduana, hubo negligencia, una indecisión de qué medida tomar cuando apareció pseudoefedrina en la Argentina en tránsito a Paraguay. Estuvieron confundidos, no sabían qué hacer y fue quedando”, contó al programa de Jorge Lanata. “De hecho, los barriles son los mismos en cantidad a los que había cuando llegó. En el fondo lo comprendo: en Argentina había una sensación de ultrasensibilidad, a algún funcionario le agarran dudas. Se dejó estar y, como pasa en la Argentina, no creo que haya habido mala intención, sino negligencia, como sucede en muchos casos en nuestro país donde las instituciones no funcionan como deberían funcionar”, reflexionó.

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Respecto de la elaboración de drogas a partir de pseudoefedrina, Sigman reconoció que, efectivamente, este es un uso que se le da a este componente: “Sí, se puede usar para la creación de drogas químicas. Para metanfetamina. Por eso en muchos lugares tienen control, porque puede ser un precursor para eso”, explicó.

Sin embargo, matizó el uso del mismo, en tanto “se usa en muchísimos antigripales”: “Es un producto muy conocido: todos lo hemos tomado en algún momento de nuestra vida porque se usa para todos los antigripales. En Estados Unidos, por ejemplo, se venden 650 millones de comprimidores de pseudoefedrina sólo asociados a antihistamínicos. En Argentina mismo hay 90 productos con pseudoefedrina, hay 38 laboratorios que tienen el producto y cada año importan a la Argentina 15 mil kilos de pseudoefedrina. Este año decidieron importar 7 mil kilos, porque es un producto muy útil”, contó.

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Sigman dejó en clara, sin embargo, la diferencia entre efedrina y pseudoefedrina, componentes que suelen confundirse en el tratamiento mediático de la cuestión: “La pseudoefedrina es cuatro veces menos activa que la efedrina, y tiene un efecto terapéutico mucho menos adictivo”, contó.

Respecto del laboratorio paraguayo, Sigman contó que tuvo problemas por esta situación, ya que la mercadería llegó a vencerse. “Cuando en 2013 se dice que la pseudoefedrina está confiscada, nuestro cliente tenía dos alternativas: o seguir reclamando mediante un juicio de la Aduana, o esperar la resolución. ¿Por qué no reclama el cliente? El costo de esta mercancía son 65 dólares por kilo, la factura total era de 16.250 dólares. La mercancía además tenía fecha de vencimiento en 2014: si el cliente iniciaba un juicio, para el momento de recibirla iba a estar vencida. Entonces dejaron que la Aduana decida, que lo hizo el miércoles de la semana pasada con un comunicado que publica la Afip, que pone a disposición la mercancía secuestrada en 2011”, contó.

Respecto de su relación con el kirchnerismo, en torno a versiones que aseguran que tuvo aceitados vínculos con algunos funcionarios del gobierno anterior, aseguró: “A Aníbal Fernández lo ví dos veces en mi vida. Una cuando era jefe de Gabinete por un problema que tuvimos en China. Antes de eso, no tengo muy presente cuántas veces lo habré visto”, contó.

“Yo soy un empresario. Como empresario, estuve tratando de recordar a cuántos presidentes he visto en mi vida. A Menem algunas veces, a Alfonsín muchísimas veces, le tenía un enorme cariño y respeto. A De la Rúa lo ví algunas veces, y a Kirchner, recuerdo haberlo visto tres veces, y a Cristina la vi más veces. Y también lo vi a Macri”, contó, matizando su relación con los mandatarios.

Clarín

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