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El pacto, un texto de 297 páginas que esencialmente busca cambiar "balas por votos", promueve el de-sarme de la guerrilla y su transición a la vida política legal. Se firmó con un "balígrafo", un bolígrafo elaborado con balas, una réplica del cual fue obsequiado a los visitantes.

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el líder de las FARC Rodrigo Londoño firmaron ayer en un día histórico el acuerdo de paz en un acto que se llevó a cabo en Cartagena de Indias, a orillas del Mar Caribe, ante la presencia de 2.500 invitados.

Al acto asistieron 17 presidentes (entre ellos Mauricio Macri), 25 cancilleres, 10 directivos y delegados de organismos multilaterales para completar un total de 2.500 invitados especiales, que hicieron las veces de testigos del hecho que le pone fin a 52 años de conflicto armado interno.

Santos abrió la serie de actos en la mañana de ayer con un desayuno con las fuerzas militares en el que les agradecerá por su lucha durante las últimas cinco décadas. Posteriormente, el mandatario y varios de los invitados acudieron a una ceremonia litúrgica en la iglesia San Pedro Claver, que fue presidida por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.

Por la tarde inició la ceremonia en la cual sellaron el acuerdo de paz y en la que habló el presidente Santos, el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño "Timochenko", y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

El acto se realizó en la Plaza de Banderas del Centro de Convenciones, una construcción hecha sobre la Bahía de Cartagena, que fue custodiada por 2.500 militares y policías. 
La paz colombiana se produce después de más de tres años de negociaciones entre delegados oficiales y rebeldes en La Habana, Cuba, quienes discutieron un total de cinco puntos. 

Tras la firma que le pone fin al último conflicto armado de continente, los colombianos deberán acudir el próximo 2 de octubre a la urnas para decidir en un plebiscito si avalan o no lo pactado en la capital cubana.

El pacto, un texto de 297 páginas que esencialmente busca cambiar "balas por votos", promueve el desarme de la guerrilla y su transición a la vida política legal. Se firmó con un "balígrafo", un bolígrafo elaborado con balas, una réplica del cual fue obsequiado a los visitantes.

Lo acordado fue ratificado el viernes pasado por las FARC, nacidas de una sublevación campesina en 1964 y actualmente con unos 7.000 combatientes, al cabo de una inédita conferencia guerrillera con aval del gobierno y abierta a la prensa en El Diamante, un remoto paraje del sur del país. "Se acabó la guerra, vamos todos a construir la paz", escribió Timochenko en Twitter.

Para entrar en vigor, el acuerdo debe ser aprobado en un plebiscito convocado para el 2 de octubre, que según las últimas encuestas será favorable al "Sí".

URIBE EN CONTRA
El ex presidente colombiano Alvaro Uribe, que lidera una fuerte oposición a los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, encabezó ayer un acto en Cartagena de Indias, y hasta desparramó mensajes por la red Twitter con alusiones a varios mandatarios.

Uribe lideró una simbólica "cadena de resistencia", en la plaza de los Zapatos Viejos, tomado de la mano de otros opositores a los acuerdos, la mayoría vinculados a su partido derechista radical Centro Democrático.

El ex mandatario (2002-2010), acompañado de cientos de víctimas del conflicto armado, indicó que entre quienes rechazan el acuerdo de paz existe una profunda "preocupación" por el futuro del país, pero aclaró que no hay "sentimientos de rencor".

El dirigente de oposición denunció ante la comunidad internacional que las FARC son "responsables" del reclutamiento de 11.700 menores de edad y de la violación de 6.800 mujeres, por lo que pidió que las penas a los responsables de estos delitos no se eliminen.

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