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Rumores e intentos de desestabilización como respuesta al enorme problema de comunicación del gobierno de Chubut.

Por Diego Siciliano 

Analizar los acontecimientos de la política chubutense de las últimas dos semanas implica hacer mención al estado de salud del gobernador Mario Das Neves, y este es un tema que pocos se atreven a mencionar, ya que cualquier tipo de opinión puede llegar a ser interpretada como una ofensa y hasta casi un atentado contra el gobierno mismo. Lejos está este artículo de querer ofender a nadie, mucho menos a quienes tienen un vínculo sentimental con el primer mandatario chubutense. Asimismo, quiero comenzar deseándole una pronta recuperación y el acompañamiento sincero a su familia en este difícil momento.

Lo que sí ocurre es que siendo un gobernador quien hoy está en esta situación, su salud pasa a ser una cuestión de Estado, cosa que se dice muchas veces, pero que se hizo visible en las últimas semanas y que ha despertado un clima de conflicto, especulación y nerviosismo en todo el arco político que crece como las bolas de nieve cuando caen en las pendientes. Desde el gobierno de Chubut han acusado intentos desestabilizadores por parte de la oposición durante la ausencia de Das Neves, han reactivado denuncias por hechos ocurridos hace más de un año, han realizado campañas en redes sociales y hasta convocaron para este sábado por la tarde una marcha “en defensa del gobierno”.

Quien primero esbozó la idea de que se estaba gestando un golpe institucional fue el jefe de diputados de Chubut Somos Todos, Jerónimo García, luego de la decisión del bloque del Frente para la Victoria de llamar a interpelación al ministro de Economía, Pablo Oca. Está claro que ningún gobierno desea que sus ministros sean interrogados por la oposición durante horas, pero eso no implica necesariamente un intento desestabilizador. En la gestión del gobernador Martín Buzzi, el dasnevismo solicitó la interpelación de los ministros Corchuelo Blasco y Dufour ¿acaso reconoce que fue golpista por hacerlo?

El otro acto considerado de desestabilizador por parte del gobierno provincial es la denuncia realizada por el bloque de diputados del FpV hacia el fiscal de Estado, por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Esta denuncia está atada al juicio por el caso Alpesca, donde está procesado el ex gobernador Martín Buzzi y parte de su gabinete. Pero nuevamente, denunciar a alguien que se cree que cometió un delito ¿es un intento de golpe de Estado? Será la Justicia quien deberá decidir si Martínez Zapata incumplió sus deberes como funcionario o no, y no la política. En todo caso, el juicio por el préstamo Alpesca se origina a raíz de una denuncia penal del bloque de diputados de Chubut Somos Todos ¿acaso reconoce Jerónimo García que fue golpista por denunciar al ex gobernador?

Las preguntas son retóricas y quizás sirvan para entender que las reglas de la democracia existen por una razón: mantener la democracia. 

Por último, otro de los actos por los cuales se acusa a la oposición de realizar maniobras golpistas es por una supuesta campaña realizada a través whastapp para esparcir rumores sobre la salud de Mario Das Neves. La misma hija del gobernador anunció que realizarán una denuncia penal contra quienes iniciaron los rumores, acusando indirectamente al diputado Alfredo Di Filippo. Esto es algo demasiado difícil de comprobar -de hecho Di Filippo todavía usa un blackberry y no tiene whastapp-, y cabe preguntarse si es necesario indagar el origen de un rumor, o si acaso es posible. A fin de cuentas, los rumores se terminan cuando las situaciones se aclaran, que es algo que el gobierno no hace en cuanto al estado de salud del gobernador. Aquí vuelvo a recordar que no tengo intenciones de ser sedicioso en mis consideraciones ¿pero no sería más lógico que quien informe sobre el estado de Mario Das Neves sea su médico y no su familia? Es muy doloroso para un pariente atravesar la enfermedad de un familiar, más cuando éste es una figura pública tan importante. Todas las declaraciones al respecto tienen una carga emotiva muy fuerte y las cuestiones de Estado tienen que informarse sin este pesar emocional. Los rumores y la incertidumbre que se desatan pueden ser rápidamente desestimados con una política de comunicación organizada y sincera.

En unos días volverá Mario Das Neves a la función pública y tomará nuevamente las riendas de su gobierno, las aguas se calmarán y las tensiones volverán a su curso normal. Das Neves es un político y hace política. Quizás algunos de su equipo deban aprender a hacer lo mismo.

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