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Por Luis Dupuy
dupuy2019@gmail.com

En esta semana la Legislatura del Chubut debería empezar a conformar la reciente Comisión Investigadora de lo actuado por el IPV Chubut entre el 2004 y la actualidad. Tal lo estableció la Ley XXV N° 56 se deberán designar siete Diputados guardando la proporcionalidad de la integración de la Cámara, que tendrán 180 días para elaborar un dictamen, presentarlo a sus pares, y una vez tomado Estado Parlamentario se hará público.

Es de esperar que el trabajo a realizar refleje lo bueno y lo malo del Instituto y que puedan acercarse propuestas para superar los problemas que se puedan detectar.

Hace unos años escribíamos “Dentro de la Ley, todo. Fuera de la Ley, nada” recordando la frase de Juan Domingo Perón, pero afirmábamos que en el IPV Chubut ese pensamiento se invertía y quedaba: “dentro de la ley casi nada, fuera de la ley casi todo”.

En el IPV Chubut desde hace muchos años está instalada y reina la corrupción. Pareciera ser que la constante es “dentro de la ley casi nada, fuera de la ley casi todo”.

En aquel artículo, publicado en enero de 2014, con motivo de recordarse los 40 años de la creación del IPV Chubut, decíamos: “Las irregularidades enquistadas en el IPV en estos cuarenta años de  existencia, han permitido que algunos pocos empresarios y funcionarios ganen fortunas con la entidad, y que miles de personas se beneficiaran con viviendas obtenidas por tráfico de influencias, es decir corrupción.

El IPV Chubut es uno de los organismos del Estado, sobre el que más sospechas de corrupción existen desde hace muchos años. En la provincia todavía somos pocos y nos conocemos, comentaba un experimentado periodista radial hace unos días, y es cierto la mayoría de los habitantes del Chubut conocemos historias de personas que han conseguido una vivienda del IPV, y que no la merecían.

Esta es una parte de lo que pasa en el IPV. Un ente del Estado que maneja mucho dinero y cuyos números no se conocen públicamente. Un IPV que paga lo que no debe y que no cobra lo que corresponde. Donde solo el sesenta y cinco (65 %) por ciento de los adjudicatarios paga las cuotas de sus viviendas. Y hasta hace unos pocos años atrás aún era mucho menor el recupero de cuotas.

El IPV Chubut es una cuasi inmobiliaria, comentó hace un tiempo un agente que lleva años trabajando. Hay miles de adjudicatarios que pagan cuotas inmorales que no superan los cien (100) pesos mensuales, y hay centenares de casos de personas que podrían pagar las cuotas estipuladas pero por amiguismo político han conseguido financiamiento especial.

Esto ocurre en el IPV Chubut porque quienes tienen que controlar miran para el costado, seguramente porque las complicidades se entrelazan entre políticos y funcionarios de diferentes orígenes, actuales y anteriores, de los tres poderes del Estado, sean del Ejecutivo, Justicia o Diputados.

Ahora la Comisión creada en el ámbito de la Legislatura del Chubut, tiene la oportunidad de visualizar verdades y mentiras sobre el Instituto. Pero también de descubrir lo bueno que hay. Que sabemos que es mucho y está en lo más valioso, el capital humano de muchos buenos agentes y funcionarios.

Decíamos hace más de dos años y medio, y lo ratificamos otra vez: “El IPV Chubut cumple 40 años de existencia. Más allá del pesado manto de sospechas de corrupción institucionalizada, es justo el reconocimiento a los honestos agentes, que también los hay. A ellos, quienes quizás mejor que nadie saben que lo que se plantea en esta columna es cierto, nuestro cordial saludo.”

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