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Ante la denuncia presentada formalmente por el gobierno que encabeza Martín Buzzi a ocho profesionales médico cirujanos de la provincia; la respuesta de alrededor de 37 profesionales que se desempeñan en el ámbito de la salud pública ha sido el chantaje y el comportamiento corporativo.

Cabe recordar que el Ministro de Salud Manuel Corchuelo Blasco denunció a ocho profesionales por la presunta comisión de los delitos de “omisión de funcionario público” y “fraude cometido por abuso de confianza agravado”.

La respuesta “solidaria” de 37 profesionales fue la renuncia masiva en una clara actitud corporativa.

Resulta tan clara la maniobra que incluso Daniel Endrek, el cirujano de Comodoro que lidera el reclamo, curiosamente no renunció a su cargo, debido a que se piensa acoger a la jubilación y la renuncia le impediría obtener el beneficio de la jubilación.

A pesar de esto, por ejemplo un grupo de profesionales que se desempeñan en el Hospital Dr. Andrés Isola (que era un doctor con todas las letras, aunque los profesionales en su carta documento omitan el título) hicieron pública su renuncia afirmando que son objeto de acoso laboral y que la gota que colmó el vaso ha sido precisamente la denuncia del Ministro en nombre del gobierno, y aún más, en defensa de los intereses de cada chubutense.

Es que debe tenerse presente que la denuncia obedece a que los profesionales denunciados (a quienes sus pares califican de probos e intachables) están acusados de trabajar en el sistema privado en el horario en el que deberían estar en el sistema público.

En realidad; debería ser la justicia quien determine si se trata de ciudadanos probos e intachables o si por el contrario se trata de personas que cobraban sus haberes por una tarea que no realizaban, estafando en definitiva al estado y a cada habitante chubutense ya que sus estipendios surgen de eso que olvidan en su carta documento y que se llama pueblo, ciudadanos, personas.

Nadie quita que los denunciados cuentan o contarán con el debido ejercicio de la defensa de sus derechos y en el caso que la justicia no los hallase culpables, se justificaría en todo caso la medida que ahora toman los restantes profesionales.

No obstante, y más allá de la presunción de inocencia que pesa sobre toda persona acusada de un delito, cabe preguntarse que ocurriría en el caso de ser hallados culpables? Acaso los profesionales no se habrían solidarizado con quienes cometieron un ilícito? O tal vez será que la situación planteada con estos ocho profesionales es simplemente la punta de un iceberg?

La carta documento de renuncia que han presentado es a título personal, como corresponde, pero si se la lee con detenimiento, se nota que la actitud corporativa les surge casi naturalmente ya que en lugar de hablar permanentemente en primera persona, como corresponde a una misiva que es una renuncia personal, en algunos párrafos hablan de “nosotros”.

Y esa actitud corporativa tendría además un correlato en un pedido que se le habría formulado desde los profesionales a la Asociación Argentina de Cirugía para que nadie acepte venir a Chubut a reemplazarlos.

La situación es literalmente un chantaje que además tiene como rehén a la población que es contenida por el sistema público de salud.

Si no hay delito; si no ha habido una defraudación al Estado; si cuando decían estar trabajando para el sistema público, efectivamente lo hacían… cuál es la preocupación? Se demostrará su inocencia y podrán hablar de persecución y acoso laboral. Pero tamaña decisión (la renuncia masiva de 37 cirujanos) lamentablemente sugiere más un apriete que una necesaria búsqueda de la verdad.

El gobernador Martín Buzzi tiene por delante una delicada situación. Es preciso que se llegue al fondo de la cuestión.

Para ello necesita del respaldo de todo el arco político; de los funcionarios de todos los estamentos; de las entidades; de los propios ciudadanos que deben velar por la defensa de sus derechos. No caben actitudes egoístas ya que es sabido que cuando se atacan los privilegios de minorías, la consecuencia es el ataque corporativo.

Finalmente el repudio al accionar de los cirujanos renunciantes en Madryn que virtualmente echaron del lugar al periodista Nicolás Maciel que pretendía cubrir la información. La intolerancia no puede ni debe ser avalada, aún cuando no se concuerde con el pensamiento del otro, debe primar la sensatez y no el autoritarismo.

Para que cada persona saque sus conclusiones, a continuación se transcribe la carta documento que ha enviado cada profesional.

“Atento a que el hostigamiento permanente al que nos viene sometiendo el Sr. ministro, a los médicos cirujanos que nos desempeñamos en el área de la Salud Pública del Chubut constituye un evidente y manifiesto acoso laboral, considerando que los constantes y sistemáticos ataques mediáticos que con malicia viene desplegando en contra nuestra presentando una realidad sesgada y distorsionada que no se compadece con la verdad y que por momentos entra en la mendacidad- persiguen la inocultable pretensión de descalificarnos y desacreditarnos ante la opinión pública y en el entendimiento que semejante maltrato deviene arbitrario, irrazonable y no ajustado a derecho, le notifico y hago saber que renuncio al cargo y función que vengo desempeñando en el Hospital Andrés Isola de Puerto Madryn a partir de los 30 días de recepcionada la presente. 

Por lo cual le intimo a que tome los recaudos necesarios y conducentes, conforme al derecho vigente, para asegurar y preservar convenientemente la salud pública, responsabilizándolo desde ya por las eventuales circunstancias que pudiesen afectarla. Ello así, por cuanto mi renuncia y el consiguiente alejamiento de la función que vengo desempeñando obedece y es la resultante de sus injurias y persecución laboral, que ha sido de una magnitud tal que me provocado una natural situación de estrés, que no sólo impide la continuación de la relación de empleo, sino que además me ha afectado gravemente tanto en lo profesional como en lo personal.

A mayor abundamiento y para mayor claridad, es insoslayable que le destaque que su intento de ocultar o disimular la ausencia de una adecuada política sanitaria –como también las graves falencias del sistema y la ineficiencia e ineficacia de su gestión- con su agresividad y con el hostigamiento diario a quienes debemos llevar adelante nuestra labor en un muy difícil marco circunstancial, marcado por carencias, omisiones e inacciones, constituye una maniobra lisa y llanamente burda e indisimulable. Pues es bien sabido que ni siquiera con el mayor de los esfuerzos se puede ocultar el sol con la mano. Y eso lo saben hasta los niños.

Desde su llegada a la cartera ministerial su política ha estado impregnada de demagogia y populismo y a nosotros se nos ha utilizado como los “chivos expiatorios”. Hemos debido soportar maltratos e imputaciones infamantes. Y ha sido la denuncia maliciosa y temeraria que formulara contra colegas probos e intachables, como culminación de una persecución absurda, la que ha constituido la gota que rebalsó el vaso. Ya no podemos trabajar siendo Ud. Ministro de Salud. Puesto que no es admisible ni tolerable que haya llegado a jugar con nuestra honra, en una maniobra a la que le dado espectacularidad en búsqueda de un pretenso rédito proselitista que ha quedado a la vista de los ciudadanos que han de saber juzgar vuestros desatinos”.

En Tres Líneas escrito por Raúl Recalde

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